Palacio Arzobispal de Toledo

La historia que os contamos hoy tiene un poco de todo lo necesario para ser una buena historia. Intriga, conspiración, lucha política, investigación judicial y asesinato por envenenamiento en la ciudad de Toledo.

El caso que os traemos se centra en una intriga cortesana en la Edad Media en España (que podría servir perfectamente para una película o una serie de Netflix). Esta intriga palaciega  se produce a  principios del siglo XV en Castilla, en la corte de rey Enrique III de Trastámara.

Pero antes de nada, ¿qué era la corte? Digamos que la corte era el conjunto de nobles, funcionarios y religiosos que acompañaban al rey continuamente de ciudad en ciudad. Si el rey se iba de Segovia a Madrid, iba un grupo de gente importante con él constantemente.

Hoy os contamos el envenenamiento de un personaje de esa corte, llamado  Juan Serrano , a manos de otro cortesano, Gutierre Álvarez de Toledo.

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Momento histórico

Enrique III. Rey de Castilla (1390-1406)

La época en la que sucede todo este lío es el reinado de Enrique III.  Enrique III fue rey de Castilla entre 1390 y 1406. Esa época fue una de las épocas más convulsas y complejas de la historia de Europa y también de España. Una época marcada por durísimas epidemias de peste negra, de hambrunas, de carestía, de guerras civiles, de pogromos contra población judía, y como no, de luchas políticas bastante crudas.

Por si fuera poco, la iglesia católica estaba por aquella época totalmente dividida y con un caos tremendo. Estamos en el periodo conocido como el «Cisma de occidente», donde llegaron a existir hasta tres papas distintos que se arrogaban la autoridad de ser papas desacreditando a los otros dos papas restantes. Una auténtica locura.

Durante ese cisma básicamente había  dos sedes pontificias. Una en Roma y la otra en Aviñón. Para el caso que nos ocupa, hay saber que la Iglesia estaba dividida desde 1378, cuando se elige al papa entre presiones y se forman dos bandos . Obviamente, con esa división, cada reino y territorio europeo era leal y fiel a uno de los dos papas posibles. El rey castellano, que era muy listo, vió en esta división una oportunidad para aumentar su poder, por lo que el rey se saca un as de la manga y declara «substracción de obediencia» a ningún papa.

¿Esto de substracción de obediencia que era? Pues muy sencillo:  el rey de Castilla no acata ningún poder de ningún papa, aunque reconociera al papa de Aviñón, Benedicto XIII. Para que nos entendamos, a partir de 1398 el monarca Enrique III empieza a pasar olímpicamente del papa Benedicto XIII  y empieza a nombrar cargos eclesiásticos él mismo en Castilla. El papa lo que hacía era intentar instalar familiares y allegados en altos cargos de la iglesia castellana (como se había hecho toda la vida) pero el rey  mandaba realmente y ponía a quien le daba la gana dentro de la Iglesia. No estaba mal el lío.

Obviamente, esto acaba siendo un caos horrible y dura muy poquito, hasta 1403. En el fondo acabó siendo un caos jurídico y político, que más que suponer un ensanchamiento del poder real como pensaba el rey Enrique, acabo siendo un quebradero de cabeza para la corona. Además de gestionar tu reino, tienes que gestionar la iglesia de tu reino y a todos los cargos eclesiásticos. Este es el contexto de locura absoluta, en el que se produce la intriga política y los envenenamientos en la corte para influir en los nombramientos del rey.

Cisma de Occidente. 1378-1417. Europa dividió su obediencia a dos papas distintos, llegando a ser tres en momentos puntuales.

 

Y os preguntaréis: ¿por qué motivo se monta una conspiración? ¿Es que la gente no podía quedarse tranquilamente en su casa? Como os estaréis imaginando, la gran mayoría de las veces, estas conspiraciones se hacían para poder ocupar cargos importantes en el mundo político o en el religioso.

¿Qué cargos importantes estaban en pugna en ese momento? En 1399 se queda vacante una de las plazas mas importantes que había en toda España y prácticamente en toda Europa, quitando la de papa o la de rey. Se queda libre la plaza de arzobispo de Toledo. Muere Pedro Tenorio ese año (el arzobispo anterior) y el que decide de forma excepcional quien va  a ser el nuevo arzobispo es el rey. A partir de ese momento todo el mundo va a intentar influenciar al rey.

 

Dos protagonistas. Gutierre y Juan Serrano

 

Uno de los personajes que aspiraba a este cargo era Gutierre Álvarez de Toledo, uno de los protagonistas del culebrón. Don Gutierre era arcediano de Guadalajara, tenía 25 años y pertenecía a una de las grandes familias de Castilla, es decir, tenía un poder

D. Gutierre Álvarez de Toledo. 1376-1446

económico y político impresionante y quería ser arzobispo. De hecho este personaje era tan influyente, que el cabildo catedralicio lo elige para el puesto, pero como hemos dicho, el rey tiene la última palabra debido al cisma de la Iglesia.

 

El rey, tras recibir consejo de algunos personajes importantes de la corte, decide negarle el puesto a Gutierre (al que había elegido la Iglesia y el mejor posicionado). El rey decide nombrar de forma temporal (en funciones) a Juan Serrano, obispo de Sigüenza y amigo del rey. Sobra decir que desde ese momento a Gutierre Álvarez de Toledo no le empezó a caer demasiado bien el personaje de Juan Serrano.

Después de esto a don  Gutierre se le mete entre ceja y ceja que hay que eliminar a Juan Serrano para poder ser arzobispo y que deje de influir en el rey y sus decisiones. La trama política está montada.

Para eliminar a alguien en la Edad Media podías mandar un sicario a casa del personaje en cuestión o asaltarlo tu mismo a plena luz del día, pero lo que realmente estaba de moda en el siglo XIV y XV era el veneno. Por decirlo de alguna manera, era un poco más limpio, aunque vais a ver que había excepciones. Desde el mundo de la medicina se empezaba a conocer y catalogar los diferentes venenos y sus consecuencias de una manera más “científica”. Además parece ser que había ciudades donde había un mercado bastante potente para poder adquirir venenos de distintos tipos. Una de esas ciudades era Toledo, que siempre ha tenido una fama bastante terrible para muchas cosas, y esta no podía ser menos.

 

Intriga y conspiración

 

En 1401, Gutierre Álvarez de Toledo decide envenenar lentamente a su enemigo político en tres ciudades distintas de Castilla donde se va trasladando la corte: Segovia, Toledo y Sevilla. Y La trama, como si de una obra de teatro se tratara, se producirá en tres actos distintos:

 

1.Primer acto: Segovia

El envenenamiento comienza en Segovia en otoño de 1401. Don Gutierre pone en marcha un operativo que involucra a bastantes personas, cocineros, sirvientes, mozos, pero también algún que otro personaje de la alta política castellana como el hermano mayor de Gutierre o el condestable Ruy López Dávalos. Es decir, una intriga compleja.  En Segovia le hace llegar al cocinero de Juan Serrano algún tipo de veneno vegetal no demasiado potente para que lo ponga en la comida.

Gutierre promete al cocinero de su enemigo una renta de 2000 maravedíes anuales, una mula y la promesa de casarlo bien, que en aquella época estas cosas eran importantes. Le promete, obviamente, que nadie le implicaría en la muerte de su señor. Según los testimonios del cocinero y testigos, el cocinero aplica el veneno en varios platos durante unos días. Finalmente, tras esta primera tanda de venenos Juan Serrano se empieza a encontrar bastante mal. El médico personal del obispo de Sigüenza  relata que su jefe sentía quemazón local, sobre todo en la parte en el hígado, pero al parecer no consigue matarlo.

2) Segundo acto: Toledo

Al parecer el primer veneno no era muy potente y Juan Serrano se libra del primer intento de asesinato. En el invierno de 1401 a 1402, la corte se traslada a Toledo y aquí se producirá el segundo intento de asesinato, seguramente a partir  de enero de 1402.

Como era de esperar, en Segovia Juan Serrano ya se mosquea un poco y se da cuenta de que a lo mejor le están intentando envenenar, por lo que intenta ser más precavido en Toledo. Se protege con la práctica de “la salva”, es decir, una cata previa de la comida por parte de un sirviente para saber si la comida se podía comer sin peligro. Esto significaba que un pobre diablo que trabajaba para ti probara primero si tenía veneno la comida antes que tú.

Al parecer, los sirvientes  de Juan Serrano fingen probar la comida que ellos mismos han envenenado. Es decir, los sirvientes del pobre Juan Serrano también estaban en el ajo, contratados por don Gutierre Álvarez de Toledo.  El envenenamiento sigue su curso.

Los testimonios de su médico en el juicio posterior aseguran que por esta época Juan Serrano sentía una quemazón todavía mayor en la parte del hígado y ahora si parece que el amigo del rey se empieza a debilitar gravemente.

3) Tercer acto: Sevilla

La gente de la Edad Media era realmente dura, por lo que tiene que haber un tercer intento para poder matar a Juan Serrano. Llega el tercer acto y la  corte se va a Sevilla en Febrero y aquí empezará la fase final del envenenamiento. Juan Serrano llega el 15 o 16 de febrero de 1402 a la ciudad y en poco más de una semana habrá muerto definitivamente.

Al parecer este último veneno que le dan en Sevilla fue más potente que los dos anteriores. Durante esa semana hay diversos testimonios que afirman que Juan serrano estuvo vomitando el veneno con sangre durante las comidas de su última semana de vida.

Al final llevan a Juan Serrano frente al médico del rey  y  éste asegura que la sintomatología coincide con un veneno muy potente. Según el médico y los testigos sus últimos días de vida los pasó tosiendo sangre cuajada con un olor horrible y con inmensos dolores. Lo espeso de la sangre parece estar relacionado con la mezcla de mucosa gástrica.

El último veneno administrado a Juan Serrano pudo estar compuesto por arsénico, antimonio, óxido de plomo o de hierro. Aún asi, en los testimonios solo se recogen palabras como «yerbas» o «polvos».

Al parecer, en este último envenenamiento pudo estar presente el arsénico u otro tipo de veneno más potente como el antimonio, el óxido de plomo o de hierro. Los testimonios de los médicos y de los implicados en el juicio posterior solo aluden a términos inexactos para el veneno, como «yerbas» o «polvos», sin que «yerbas» signifique en ningún caso que fuera de origen vegetal.

De lo bestiales que fueron los efectos de ese último veneno más potente, ya no había duda que había sido envenenado y corre la voz por todo el reino. El cocinero que lo envenena se escapa de Sevilla para resguardarse en la casa de don Gutierre pero este lo echa de su casa para no llamar más la atención. Ya tenía bastante con el pobre Juan Serrano vomitando sangre por Sevilla y toda la corte señalándolo a él como culpable.

En todo caso, la atención la llamaron bien. Aquello había sido un espectáculo donde incluso había participado el médico personal del rey para intentar curar a Juan Serrano. Entre don Gutierre y sus compinches habían montado un circo y ahora el envenenamiento estaba en boca de toda la corte.

 

Investigación del asesinato

 

Tras la muerte de Juan Serrano se inicia la investigación judicial y al parecer nadie dudaba de Gutierre Álvarez de Toledo como el artífice principal. Se detiene a los implicados unos días después de la muerte de Juan Serrano, incluyendo  a los cocineros, al mozo y al propio don Gutierre. Un mes mas tarde, el 23 de marzo, el rey Enrique III ordena que se empiece a investigar. Se lo encarga al arcediano de Jerez Diego Fernández, que actúa como juez-pesquisidor.

Al tener la situación de substracción de obediencia que dijimos al principio, el rey también se inmiscuye en justicia eclesiástica (cosa que no era común). Se llevó a cabo un procedimiento eclesiástico pero mandado realizar por el rey y eligiendo al juez que al rey le dió la gana. Es decir, no era una situación jurídica muy normal.

Intervienen varios doctores, boticarios, escribanos, notarios de la corte, canónigos, etc. Declaran tres médicos como peritos, uno de la ciudad, otro del propio Juan Serrano y otro el medico del rey. Para que veáis como se las gastaban en la época, se aplicó tortura en tres de los imputados, obviamente en los de menos categoría social. Los dos cocineros y el mozo de Gutierre cantan ante el juez absolutamente todo lo que había pasado. El mejor testimonio, decisivo, fue el de Perico de Toledo, mozo de Gutierre. Su declaración coincide con la de los cocineros y tiene una cantidad de detalles tan buenos que no queda duda: Gutierre ha matado a Juan serrano para ocupar la plaza en la archidiócesis de Toledo y quitarse a uno de los consejeros del rey de en medio.

El 10 de abril  de 1402 se da el resultado final del proceso de averiguación y se imputa formalmente a Gutierre Álvarez de Toledo

Lo que suele pasar con los que tienen dinero, Gutierre elige a la mejor defensa posible de la época, que era la elite jurista de España en aquel momento (juristas, doctores en leyes, bachilleres, procuradores, etc.)  Contrató a los mejores para su defensa, cosa que le tuvo que costar una fortuna.

No obstante, el rey decide cerrar el proceso el día 17 de abril

de 1402 apresuradamente, cuando aún quedaba algún personaje importante de la corte por declarar . Se culpa formalmente a Gutierre y es encarcelado. Primero en las la reales Ataranazas de Sevilla y después en un monasterio de Guadalupe. En ningún momento del proceso fue sometido a tortura debido a que pertenecía a una familia muy potente y era un religioso de mucho prestigio, era arcediano de Guadalajara con solo 25 años.

El juicio se cierra apresuradamente el 17 de abril de 1402 por causas que no están del todo claras. Al parecer el rey quería evitar que el caso tuviera perfil político (había personajes muy importantes involucrados) y que fuera solo un caso de asesinato entre dos eclesiásticos. Pero la sentencia es clara: Gutierre es el máximo responsable de la muerte de Juan Serrano.

Sepulcro de Juan Serrano. Capilla de San Gregorio, monasterio de Guadalupe

 

Don Gutierre apela a la Curia pontificia pero el rey, que es el que manda todavía, no perdona  a Gutierre y seguirá prisionero durante unos años más. Gutierre no consigue librarse por el momento.

 

Cambio de suerte

No obstante, pasa algo que cambia radicalmente su suerte. En 1406 muere el rey Enrique III y las cosas cambian totalmente para don Gutierre. Cuando muere el rey, el papa consigue que Gutierre salga de la cárcel. Éste viaja a Marsella a una especie de apelación de su situación ante un tribunal eclesiástico y no civil.

Cuando Gutierre llega a Marsella su apelación de culpabilidad se basó básicamente en que las acusaciones eran inverosímiles, que venía de una de las mejores familias nobles de España y que don Gutierre tenía muchas cualidades personales. Su defensa alega que el juez que nombra el rey no es legítimo porque precisamente actúa nombrado por el rey y no por el papa. Alegan que todo el proceso responde a un exceso de injerencia de la cor

ona en un proceso que tenía que haber sido juzgado exclusivamente por la iglesia.

¿Cómo acaba todo este lio? El 4 de Julio de 1407 se expedía en Marsella la sentencia absolutoria de don Gutierre. A pesar de que el tribunal nombrado por el rey Enrique lo había declarado culpable (no había duda alguna de su culpabilidad) y había pasado unos cinco años en la cárcel, Gutierre Álvarez de Toledo se libra finalmente de este

lío.

Por resumir el proceso, no había quedado ninguna duda de que Gutierre era culpable, pero debido a su poder e influencia y debido también al contexto de pugna entre la Iglesia y el Estado, el papa decide exculparlo cinco años después del asesinato para imponerse frente a la autoridad del rey.

 

Fin de la historia. Final feliz para Gutierre.

¿Qué pasa después con la vida de don Gutierre? Pues que consigue convertirse en un animal político de primer nivel y supera todos los problemas posibles que os imaginéis.

Se le volvió a acusar de intento de asesinato muy poco tiempo después. Esta vez acusan de intentar asesinar al mismísimo infante don Fernando, regente del momento. Pero en esta ocasión seguramente si fuese inocente, aunque debido a su mala fama casi acaba apartado definitivamente del foco político.

Una de las curiosidades de este personaje histórico es que, tras una confiscación regia, la villa de Alba de Tormes pasa a manos de Gutierre, convirtiéndose así en señor de Alba. Este señorío acabaría convirtiéndose en el famoso ducado de Alba, la casa nobiliaria más importante de España.

En 1419 el rey Juan II lo nombra refrendario real, controlando el dinero de la corona. Será nombrado presidente de la Audiencia Real, y en algunas ocasiones actuará como consejero real con el propio Juan II. Gutierre acabó siendo obispo de Cartagena, de Palencia, de Sevilla y finalmente de Toledo en 1443.

La conquista del puesto de arzobispo de Toledo lo consigue 41 años después del asesinato de su rival, pero lo acaba logrando. Éste y otros logros de su carrera religiosa y política estuvieron respaldados por la capacidad económica de su familia, los Álvarez de Toledo, que por el cargo en Toledo llegaron a pagar más de 20000 ducados como tasa. Finalmente consigue ser arzobispo toledano al final de su vida.

Para que veáis que nunca hay que tirar la toalla, aunque el rey te meta en la cárcel por asesinato, si tienes dinero y provienes de buena familia, todo se consigue.

 

Blasón del obispo Gutierre Álvarez de Toledo.

 

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Fuentes:

  • NIETO SORIA, José Manuel. Un crimen en la corte, Caida y ascenso de Gutierre Alvarez de Toledo, señor de Alba (1376-1146), Madrid, Silex, 2006
  • https://dbe.rah.es/biografias/19439/gutierre-alvarez-de-toledo
  • http://miparroquiadepapel.blogspot.com/2019/02/asesinato-de-juan-serrano-arzobispo.html

 

 

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